La intervención incluyó el recambio de zeolita —material encargado de filtrar el aire ambiente y separar el oxígeno para uso medicinal— y la incorporación de un nuevo compresor, necesario para asegurar el rendimiento adecuado del sistema.
La planta tiene aproximadamente siete años de funcionamiento y durante la pandemia de COVID-19 trabajó bajo una exigencia extraordinaria debido a la alta demanda de oxígeno durante un período prolongado. Ese uso intensivo aceleró el desgaste de distintos componentes y afectó el funcionamiento general del equipamiento.
Gracias a esta reparación, el hospital recupera la capacidad de producir su propio oxígeno medicinal de manera continua y segura, evitando depender exclusivamente de tubos o termos externos que requieren reposición constante.
Además de fortalecer la autonomía del sistema de salud local, la puesta en valor de la planta permitirá optimizar recursos y garantizar un suministro permanente para los pacientes que lo necesiten.